Con el color del sol y la energía de su tierra

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Polenta Del Campo – Rivara S.A.

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En la foto Etelvina y Diego Rivara

Son los únicos proveedores de polenta orgánica en Argentina y poseen el único molino de Latinoamérica que ha certificado las Buenas Prácticas con los estándares de calidad más altos en alimentación. Una empresa familiar de Alberti que va por la cuarta generación. Producen su propio maíz, lo muelen y  comercializan en 15 países. Por supuesto, también la comen con sus hijos y nietos en su cocina.

Dos niños llenos de colores en sus caras se llevan a la boca unas sabrosas cucharadas de polenta. Es el final del día y están sentados a la mesa. También están llenos de tierra del campo, de potrear todo el día.La polenta Del Campo es producida por su familia con sabor y nutrientes que llegan de la tierra que sus padres y abuelos cuidan y cultivan sin agroquímicos.

Es una tierra orgánica, de plantas orgánicas, de maíz orgánico, procesado en molinos que mantienen toda la pureza del alimento hasta llegar a sus hijos.Son Julieta de 7 años y Antonio de 5,  hijos de Etelvina y Diego Rivara, oriundos de Alberti, un pueblo agrario ubicado a doscientos kilómetros de la ciudad de Buenos Aires. Ella es maestra jardinera, él administrador de empresas. Diego maneja la administración y su hermano Fernando Gabriel, que es ingeniero agrónomo, se dedica a las tareas del campo. Son la cuarta generación de la empresa Rivara.

Todo comenzó en la década del 50, con Adolfo Rivara, que fundó la empresa de seguros, administración, remates y comisiones para atender las necesidades de los productores y vecinos de la zona de Alberti. No obstante, según cuenta Diego, su bisabuelo no tenía un buen pasar económico y solo le alcanzó para que uno de sus hijos fuera a estudiar a Buenos Aires, donde se recibió de abogado y llegó a juez. Por suerte, otro de sus hijos, Rubén Darío, se quedó en Alberti, donde continuó brindando servicios a los productores y desarrolló una cadena de almacenaje y comercialización de granos.

Su hijo, Fernando Adolfo es el padre de Diego y Fernando. Es el continuador de la empresa familiar y quien le dio un fuerte impulso hacia lo orgánico y a la apertura en el mercado internacional. En 1995 instaló un molino de maíz de 140 toneladas por día de molienda. Ese año la empresa Rivara comenzó a abrirse paso en el exterior viajando a ferias y exportando parte de su producción. Allí se nutrieron del movimiento orgánico, y en poco tiempo, en 1997 comenzaron a producir y exportar polenta orgánica con maíz que compraban en Salta a productores que ya estaban certificando. Para superar problemas con los cambios en el valor del grano, en el 2003 logran su propia producción de maíz orgánico y un año después inauguran la planta de distribución y prensado de oleaginosas.

Son varios puntos donde Rivara S.A. hace la diferencia y marca el valor agregado de su producto: son los únicos proveedores de polenta orgánica en argentina con las marcas Del Campo, Bell’s y Jumbo; poseen el único molino de Latinoamérica que ha certificado las Buenas Practicas de Manufactura y las normas HACCP, los estándares de calidad más altos en alimentación; exportan los productos del molino a Canadá, Australia, Japón, Korea, USA, México, Israel, Dinamarca, Holanda, Alemania y hasta Macedonia; en 2007 fueron premiados en la Feria SIAL CHINA, en Shanghai, por el producto Nutritop, una combinación de harina de maíz y harina de soja, como el “Producto Innovador del año”.- ¿Cómo lo lograron? - No hay claves, ni secretos –cuenta Diego Rivara-.

Nosotros trabajamos siempre de forma asociada, con una fuerte conciencia participativa. Creemos que los logros se obtienen actuando en conjunto, buscando alianzas.- ¿Qué significó para ustedes producir el maíz propio?- Fue una buena decisión que tomamos ante la crisis porque nos dio flexibilidad en los precios. Claro que también pudimos conocer de los años buenos, y malos del campo y su clima, como este, con la seca… Lo importante es que pudimos construir una espalda para responder siempre con confiabilidad y seriedad, actitudes que cautivan a nuestros clientes grandes en el exterior y que son claves en el mercado orgánico.- ¿Cómo pasaron las crisis del sector orgánico?- Invertimos en ferias en el exterior. En esos momentos donde parecía no funcionar lo orgánico, invertimos en lo orgánico. Pusimos constancia y profesionalismo con cada cliente. Y la realidad es que vivimos de la exportación. Mentiría si te dijera que podríamos mantenernos sólo con el mercado interno. Por eso apostamos a mantenernos con la exportación, mostrando constancia, transparencia, trayectoria. Llevamos diez años consecutivos con stand en BioFach (la feria internacional más importante de productos orgánicos con sede en Alemania).

Los primeros años nos pasábamos recorriendo stands, estos últimos años no podemos movernos del nuestro. Todos vienen a vernos.- ¿Cuál es la imagen que tiene la Argentina en el exterior como país productor orgánico? -Creo que en Argentina se cometieron errores. Hubo intermediarios en la venta que generaron una imagen del país difícil de levantar. Pero hay que seguir en el mercado, dando la cara. Para estar en el movimiento orgánico hay que pertenecer, darnos apoyo entre nosotros, apoyar al Movimiento. Siempre tratamos de participar, no porque creamos que haremos en eso una gran venta, sino porque creemos en MAPO y en la correcta imagen que hace de la promoción orgánica. Apoyamos así también el mercado local.

 

Contact - Rivara S.A.

  • Alem & 9 de Julio (6634)  |  Alberti  |  Provincia de Buenos Aires  |  Argentina
  • Telephone: (+54) 2346 472 000  |  Fax: (+54) 2346 470 477
  • Mail: rivara@rivara.com.ar